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IxChel, Mujer Arcoiris

Ix Chel, la Diosa de la Luna Maya

Ixchel (que es pronunciado Ischel) era la diosa maya de la luna, del amor, de la gestación, de la medicina y de las artes textiles. Ella era la esposa del dios sol Ak Kin, y era representada a menudo acompañada por un conejo; en jeroglíficos, su nombre aparece como Chak Chel. En los códices sagrados del «Chilam Balam», (un conjunto de libros que cuenta la historia de la civilización maya), su nombre aparece como Ixchel, que significa «mujer arco iris».

Se dice que un dios todopoderoso llamado Itzamná, (uno de los dioses mayas que crearon el mundo), se casó con la diosa Ixchel y tuvieron 13 hijos.

Ixchel fue venerada como la diosa de la luna, debido a su carácter femenino. Ella representó la fertilidad vinculada a la tierra, debido al hecho de que los ciclos de la luna son los que determinan los tiempos de siembra y cosecha. También estuvo asociada con las lluvias y con el dios de la lluvia maya Chaac.

Ixchel y la mujer

Desde tiempos remotos, la sensibilidad de la mujer hacia la tierra, la ha llevado al conocimiento natural e intuitivo de los cuatro elementos. La luna, con su resplandor oculto, mágico y poderoso, la llevó a comprenderse como cíclica y magnética.

La vida le enseñó a caminar cada uno de esos ciclos procurándose su propia medicina, aprendiendo a dar y recibir en forma equilibrada.

El conejo, le enseñó a ser fértil y creativa. La flor, a ser suave y aromática. El telar le mostró la trama de la vida, con sus increíbles matices de colores que se entremezclan para formar la imagen más preciosa e íntima de las relaciones. Pero la serpiente, le enseñó ya en la edad adulta, a conocer los venenos que pueden curar, a realizar el soplo necesario para limpiar y liberar. A liberarse también de todos los venenos que nublan su mente.
Ixchel, la mujer doncella, tejedora y sabia, es tres veces luminosa. Entrega su amor a través del cántaro que lava heridas, nutre la tierra y alivia los corazones humanos.

La sabiduría de Ixchel se manifiesta en su medicina. La medicina del Espíritu.

La Leyenda de Ixchel e Itzamná

Hace mucho tiempo, en una tierra lejana, vivía una bella mujer llamada Ixchel, cuya belleza cautivó a muchos hombres en todo el país, incluido nuestro joven héroe Itzamná. La encantadora Itzamná comenzó a deslumbrar a la bella y codiciada Ixchel y en ambos creció un amor mutuo cuyo destino estaba escrito en los cielos.

Por amor a Ixchel

Un día soleado en el paraíso, un joven desconocido llegó a la aldea y la belleza deslumbrante de Ixchel lo cautivó al instante y proclamó su amor por la joven.

Sin conocer el creciente amor entre Ixchel e Itzamná, la hermana de Ixchel, Ixtab, convocó una pelea entre Itzamná y aquel desconocido que lucharían hasta la muerte por el amor de la joven doncella.

Pelearon a Muerte

El día de la gran pelea, Itzamná estaba destinado a convertirse en el ganador triunfante, pero el destino no tuvo en cuenta un movimiento sucio de su oponente, quien hirió a Itzamná en la espalda, causándole la muerte.

Al ver a su amado muerto, Ixchel corrió hacia él y le encomendó su alma a Ixtab, se quitó la vida en ese instante (después de ese suceso Ixtab se convirtió en la representación del suicidio) Ixtab maldijo los trucos sucios del oponente y su nombre nunca más se volvió a escuchar.

Los dos jóvenes amantes

Los dos jóvenes amantes viajaron al cielo para celebrar su amor por el resto del tiempo. Itzamná renació como el sol y su amor eterno, Ixchel, se convirtió en la luna. Itzamná, para celebrar su amor eterno por su amada, le dio a Ixchel el brillo de la noche como un regalo en forma de estrellas; Doncellas que mueren a temprana edad y viajan a los cielos para brillar por la eternidad.

Se cree que en cada fuego nuevo, el Ixchel renace y permite que sus estrellas solteras se enamoren y del fruto de ese amor, dan a luz un hijo. Es por eso que Ixchel también se considera la dama o representación del parto y la fertilidad.